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El OVNI que limpió el chapapote

Juan Minguela, en su casa de Oia

En 2002, buena parte de las costas de Santa María de Oia, al sur de la provincia de Pontevedra, se encontraban cubiertas de crudo, producto de los vertidos del hundimiento del ‘Prestige’. Cientos de voluntarios trabajaron en este y otros puntos del litoral gallego con el fin de devolverle a la costa su antiguo aspecto. Sin embargo, no era la primera vez que esto ocurría. En marzo de 1974, las mismas costas estaban teñidas de luto. En aquella ocasión el vertido lo produjo un carguero liberiano que colisionó contra otro británico a 50 millas de Vigo. Nadie limpiaba por aquel entonces la costa y el suceso apenas no movilizó voluntarios sensibilizados que sanearan la costa. Mucho menos una comisión de investigación.
Así, por aquel entonces, todas las mañanas, Juan Minguela, un famoso peluquero de Vigo, veía la playa que está junto a su casa cubierta de crudo. Sin embargo, algo cambió en la madrugada del 27 de marzo. Los perros, únicos compañeros de domicilio de Minguela, comenzaron a aullar intensamente y el hombre se asomó a ver que pasaba junto a la playa. “Había un ‘cacharro’ del tamaño de un 'Vitrasa' doble, posado en la playa” recuerda el testigo. Aquel objeto de forma abovedada no se movía pero, por las dudas, Minguela tomó su escopeta de cartuchos y se escondió en el armario desde donde espió al intruso. El OVNI se alejo sin hacer ruido y Minguela volvió a dormirse. Así nos lo contó una tarde de hace más de dos décadas, cuando Manuel Carballal y yo lo entrevistamos. "Me despertaron los aullidos de los perros. No eran de terror, era una cosa rara", explicó Minguela. "Veía la claridad desde la habitación, era una luz gris-azulada". El peluquero vigués dibujó aquello como un domo, que emitía una luz que lo inundaba todo.
A la mañana siguiente, todo podía haber parecido un sueño, sin embargo la escopeta de Minguela estaba cargada. La noticia del OVNI que había visto este peluquero vigués salió en los periódicos, luego en la televisión y medios especializados extranjeros, como la Flying Saucer Rewiew dieron cuenta de la noticia. Sin embargo, y a pesar del prestigio de Minguela tenía en Vigo, y de que en su peluquería conservaba una foto del rey Juan Carlos cuando él mismo le había cortado el pelo, pocos hubiesen creído en su testimonio si el OVNI que se posó en la playa de Mougás no hubiese dejado una huella. En la escasa superficie de la playa, allí donde el peluquero vigués aseguraba que se había posado el OVNI, la playa estaba limpia, en contraste con el resto, que seguía cubierto de petróleo. "Estaba todo negro -nos explicó Minguela- prácticamente tres cuartas de petróleo. Habían pasado muchos temporales, pero estaba todo negro. Sin embargo, en el sitio donde habían estado 'ellos', estaba limpio. Después sí, se volvió a llenar de petróleo. Algo hubo".
La prensa local publicó una fotografía de la playa con un enorme círculo limpio de petróleo, único testimonio gráfico que se conserva de aquel aterrizaje.
Después de aquel incidente, Minguela fue invitado a hablar de su avistamiento incluso en Estados Unidos, aunque el interés se fue apagando con el tiempo. En su casa conservaba lo que él llamaba el "monumento al OVNI", que cuando lo visitamos ya no era más que un amasijo de hierros oxidados.

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