Hace unos días, la Televisión de Galicia emitió el reportaje que hicimos Miguel Pedrero y yo para el programa "Milenio", que se puede ver en este enlace:
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Los contactos con el más allá de Anabela Cardoso
Hace unos días, la Televisión de Galicia emitió el reportaje que hicimos Miguel Pedrero y yo para el programa "Milenio", que se puede ver en este enlace:
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Milenio, un programa sobre los misterios de Galicia en TVG
El pasado martes 6 de agosto la Televisión de Galicia estrenó "Milenio", un programa que ahonda en los misterios de Galicia, con abundantes testimonios y opiniones de especialistas sobre cada uno de los temas tratados. El programa de TVG toma el nombre del inolvidable espacio de la Radio Galega que se emitió durante veinte años.
En este primer capítulo se aborda el tema de las experiencias cercanas a la muerte y el de los OVNIs que sobrevolaron bases militares gallegas.
El guion y la documentación del programa, así como la dirección de los contenidos, está realizada por Miguel Pedrero y yo, Carlos Gabriel Fernández.
El reportaje sobre "Galegos que regresaron da morte" se puede ver en:
Premoniciones que anuncian la muerte
¿Se despide el alma de las personas de sus
seres queridos antes de morir? ¿Existen señales que pronostican un
fallecimiento? ¿Nuestros seres queridos nos esperan? ¿Está
el momento de la muerte prefijado? Testimonios de personas que han vivido estas
experiencias parecen confirmarlo.
María de los Ángeles Diz tuvo que emigrar a
Buenos Aires en los duros años de la posguerra. Como lo hicieron tantos otros,
dejó en España a media docena de hermanos. Con todas las pertenencias que pudo,
viajó junto con sus cuatro hijos y su marido y se radicó definitivamente en la
ciudad del río de la Plata. Por aquel entonces las noticias viajaban demasiado
despacio, y más aún cuando la familia había quedado en una pequeña aldea del
sur de Galicia. Una noche, mientras estaba acostada en su casa ubicada en el porteño
barrio de Caballito, María de los Ángeles vio entre la penumbra de la
habitación a su hermano Raimundo. “Sentí como si estuviese allí, y me saludo”,
señaló la mujer. Semanas después le llegaron noticias de su pueblo natal: su
hermano había fallecido.
Las personas que viven una experiencia como
esta, por alguna desconocida razón, suelen repetir. Es así que cuando falleció
otro de sus hermanos, de nombre Atilano, fue testigo de una vivencia similar.
María de los Ángeles era una persona creyente y renegaba de cualquier creencia
mágica, pero la experiencia que le tocó vivir fue lo suficientemente intensa
como para convencerse de que sus hermanos “se habían despedido” a pesar de que
los separaban más de 10.000 kilómetros de distancia.
Las visiones de María fueron muy directas y
la proximidad afectiva con estos dos hermanos pudo ser el detonante de la
experiencia. Sin embargo, las visiones que predicen la muerte de otra persona a
veces tienen un componente simbólico. Tal es el caso que le ocurrió a Teresa,
residente en una villa del sur de la provincia de Pontevedra, que tuvo como
protagonistas a sus hermanos. “Recuerdo que cuando era pequeña -tendría unos seis
años- que mi hermano mayor cuando iba camino de la tienda que había más cercana
a casa, veía durante el trayecto de ida y vuelta un ataúd blanco y pequeño,
como el de un niño”. Esta visión se repitió durante varios días, hasta el punto
de que el miedo se apoderó del niño y ya no quería volver a hacer la compra. “Ante
la insistencia de su visión, mi padre fue con él en busca del dichoso féretro,
pero cuando llegaban allí, al lugar donde afirmaba haberlo visto, ya no estaba.
Durante varios días estuvo viendo el ataúd y estaba plenamente convencida de
que era real”. La familia se tomó a broma las visiones del niño, con la
excepción de su madre. La sorpresa sobrevino poco tiempo después de que el chaval
dejara de ver aquella caja mortuoria pequeña y blanca, cuando “murió mi hermanito,
que contaba tan solo veintidós meses”. Aquella visión del mayor de los hermanos
fue interpretada por la familia como una trágica premonición de aquella
prematura muerte.
Ver la imagen de un familiar querido poco
antes de que fallezca, o asociar una visión cargada de simbolismo con una
muerte prematura son algunas de las formas en las que suelen presentarse las
premoniciones. Pero hay otras señales.
La muerte llama a la puerta
Los golpes en la puerta son una de las
‘señales’ frecuentemente interpretadas como un aviso de muerte, y a veces
constituyen por si mismas una ‘evidencia’ de que algún conocido está por morir.
Sin embargo, a veces las señales son algo más que golpes.
Una noche muy lluviosa de primavera, aproximadamente
a las cuatro de la mañana, alguien golpeaba a la puerta de la casa de Carmen
L., en el barrio vigués de Cabral. “Me despertó una voz que llamaba por mi
marido y golpeaba la puerta de casa” recuerda Carmen. La mujer reconoció la voz
del visitante como la de su suegro. “Desperté a mi marido y le dije que se
levantase porque estaba su padre llamándolo. Y teniendo en cuenta la hora que
era no podía tratarse de nada bueno. Cuando salimos al balcón pudimos comprobar
que allí no había nadie, todo estaba en orden y ni siquiera el perro se había alarmado”. El matrimonio volvió a la cama, pero poco después
volvieron a escuchar los golpes. “Volví a escuchar que alguien llamaba a la
puerta y gritaba el nombre de mi marido. Nos volvimos a levantar y otra vez
sucedió lo mismo. Allí no había nadie ni nada que aparentemente pudiese causar
tales sonidos”. Carmen no concilió el sueño aquella noche y sintió una fuerte
angustia por lo sucedido. Ya de mañana, Carmen encontró respuesta a los sucesos
de la noche pasada: “Estábamos desayunando cuando llegó mi cuñado a
comunicarnos que mi suegro había fallecido hacía un rato a causa de un infarto
que le había dado durante la noche”.
Luces que anuncian el final
Carmen L. vivió otras experiencias relacionadas
con premoniciones de muerte, aunque las ‘señales’ tenían otras apariencias “cuando
era niña, estaba una noche de verano viendo por la ventana de casa cuando vi, a
unos ciento cincuenta metros, concretamente en una finca de unos tíos míos, una
serie de luces muy brillantes y preciosas que estaban a la altura de un pilón
de agua que había cerca de un riachuelo”, comienza relatando la mujer. Y
continua: “me llamaron mucho la atención porque eran móviles y brillaban mucho
formando círculos. Cuando me di cuenta, las luces comenzaron a desplazarse en dirección
a la casa de mis tíos, hasta llegar a una de las ventanas, concretamente la de
la habitación de mi primo Evaristo, donde se detuvieron formando una especie de
corona muy brillante y luminosa. Era una cosa tan extraña que corrí a avisar a
mi madre para que pudiese verlas. Ella acudió muy pronto, tardaríamos como
medio minuto en llegar de nuevo a mi ventana. Cuando llegamos las luces permanecían
allí pero mi madre no podía verlas. Le dije: ¡están allí mamá, en la ventana de
la habitación de Evaristo! Mi madre no veía nada pero puso sus manos en mis
hombros y luego se santiguó diciendo: ¡ay Dios mío!” La madre de Carmen L.
‘comprendió’ que aquellas luces no traían un buen presagio. “A la mañana siguiente
nos comunicaron que mi primo Evaristo había muerto ahogado en una playa de Ribadeo,
en Lugo, donde se había ido de excursión”.
Los casos que hemos repasado hasta el momento
arrojan varias pistas sobre las premoniciones de muerte. Por un lado parece ser
una constante que quien ha vivido una experiencia de estas características,
parece repetir. Ya sea directamente como en el caso de María de los Ángeles Diz,
o a través de señales –luces, golpes o visiones- algunas de las cuales solo las
puede ver una persona. A quienes tienen la capacidad de ver hechos
‘sobrenaturales’ relacionados con la muerte se les conoce en Galicia como ‘corpos
abertos’. Son personas capaces de extender sus sentidos más allá de la realidad
cotidiana. Es una creencia muy arraigada la de que esa capacidad se transmite
de padres a hijos. Y eso es lo que parece suceder con Carmen L., ya que sus
padres también fueron testigos de experiencias similares. “Estábamos como
cualquier otro día en casa y al terminar de cenar, y yo iba pronto para el piso
de arriba para acostarme. Al salir de casa y empezar a subir la escalera vi una
pequeña luz muy brillante delante de mí que se movía y de repente aparecían
otras que la rodeaban. Estaba tan extrañado de lo que estaba viendo que en
cuanto hacía intención de volverme para avisarle a Carmen de que viniese a ver
aquellas luces desconocidas, éstas desaparecían”, relata Ángel. “No hacía falta
ni que me moviese, sólo con pensarlo ya desaparecían”, añade.
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| Camino de A Estantigua, en Tui |
Al día siguiente ocurrió lo mismo, y así
durante casi toda la semana. “Temiéndome que era un mal presagio, y debido a
que mi suegra estaba enferma, que contaba con 95 años a sus espaldas, le dije a
Carmen <<creo que esta semana vamos a tener un entierro, y no sé si será
tu madre>>”, continúa relatando Ángel su experiencia.
Su mujer apoya el relato de Ángel, añadiendo
que una noche estaba viendo la televisión, “cuando escuché un fuerte estruendo.
Era como si se hubiesen caído una gran cantidad de tablas de madera al suelo.
Me llevé un buen susto y pensé que fue lo que se había podido caer de tal
manera”. La mujer salió a la finca que está junto a su casa para ver que había sucedido,
pero todo parecía estar en orden. “Le pregunté a mi marido si había escuchado
ese golpe pero me respondió que el no había escuchado nada, cosa que sorprendió
enormemente por que el ruido del golpe había sido muy fuerte. Volví a escuchar
de nuevo el mismo ruido. Lo escuchaba como si sucediese a uno o dos metros de distancia
de donde estaba yo. Volví a salir y a dar una vuelta para intentar localizar su
origen pero fue imposible. De nuevo le pregunté a mi marido si esta vez lo había escuchado
y me dijo que tampoco había escuchado nada, ni antes ni ahora. Todo esto
sucedió el día siguiente de que él había visto por última vez las luces”.
Por la mañana les llegó la noticia de que esa misma noche, a la hora en que
Carmen C. había escuchado los golpes,
falleció una vecina, que además era de su propia familia. “Entonces
pensé, ¡mira por donde, seguro que fue la pobrecita que vino a despedirse!”.
Soñando con la muerte
Los sueños es otra fuente de información
por donde se canalizan las premoniciones de muerte. A María Mosteiro, le tocó
vivir –durante una etapa muy concreta de su vida- numerosos sueños que le
señalaban personas que iban a morir. Uno de los primeros sueños premonitorios
tenía como escenario un lugar conocido como A Trapa, al sur de la provincia de
Pontevedra, muy cerca de su casa. “En el sueño
volvía a casa con mi amiga Puri, que veníamos de una fiesta en A Trapa.
Mi amiga estaba con un crío, aunque ella no estaba ni casada ni embarazada. A
unos cien metros nos apareció una chica que tenía por aquel entonces unos 20
años”, comienza relatando María, y continúa: “Al llegar a un camino que hace
una cruz, yo quedé sola con esa chica y escuché como una campanilla. Sentí un
susto terrible, y ella comenzó a reirse a carcajadas”. En el sueño, las dos
mujeres continuaron su camino, pero en un momento la acompañante de María
desapareció. “Yo pensé que si era alguien que iba a morir debía ir hacia el
cementerio. Yo lloraba desconsoladamente y en eso me desperté”, recuerda María.
El
sueño de esta vecina de A Trapa tenía una doble premonición. Por un lado su
amiga, estaba embarazada, aunque nadie lo sabía. Por otro, y lo que resulta más
conmovedor, la chica que le acompañó en el sueño hasta el cruce de caminos
falleció 15 días después en un accidente de moto. “Y donde ella desapareció era
la casa de sus abuelos”, recuerda María.
Este es sólo uno de los numerosos sueños
con premoniciones de muerte que vivió María Mosteiro, y que se sucedieron
durante una década, para luego cesar repentinamente tan inexplicablemente como
habían aparecido.
Resulta paradójico que este lugar de A
Trapa fue escenario de otra fatídica premonición ocurrida 40 años antes por
otra vecina de la zona. Sofía Romero fue testigo, junto con su madre, del paso
de una comitiva de espectros que en Galicia se conoce con el nombre de ‘Santa
Compaña’. Como manda la tradición, esta procesión fantasmal va siempre
acompañada por una persona viva cuya muerte está próxima. Es así que Sofía
reconoció entre la Compaña a una vecina, que días después falleció a causa de
la caída de un rayo.
Los sueños son el refugio del simbolismo, y
en las premoniciones de personas que van a fallecer, a veces suelen presentarse
a través de imágenes que se expresan a través de símbolos. Es el caso que le
aconteció a Dana, una viguesa de 27 años: “Un buen día me levanté angustiada
por una pesadilla que había tenido esa mima noche, con un rostro desconocido al
que sangraba por la boca y comenzaba a caérsele los dientes uno a uno”. Al día
siguiente murió el vecino del noveno, con el que la joven mantenía una gran
amistad. “En otra ocasión soñé exactamente lo mismo y a los pocos días se murió
mi abuelo. Seguí soñando con la boca sangrante en varias ocasiones más y
siempre, a los pocos días u horas, fallecía alguien cercano a mí. Ahora me
sigue sucediendo lo mismo y ya me voy mentalizando. Sé que cada vez que tengo
ese sueño alguien conocido va a morir. Estos episodios, comenta Dana, se
repiten desde que tenía 15 años.
La sombra de un ángel
Las formas en que suelen presentarse las
premoniciones de personas que van a morir –o que al menos así las interpretan
sus protagonistas- suelen ser muy variadas. Carmen L. recuerda otra vivencia
relacionada con la muerte de un familiar querido, y donde también su marido fue
testigo del fenómeno. “Salíamos de casa de mi abuela, a quien habíamos ido a
visitar porque estaba gravemente enferma, y nos dirigíamos hacia nuestra casa
en coche. El trayecto de llegada era corto, más o menos de unos 20 minutos en
coche. Era ya el atardecer y el sol estaba poniéndose cuando de repente
vimos una especie de sombra que parecía tener alas y se dirigía hacia nosotros. Pasó tan rápido que
no nos dio tiempo a frenar el coche y esa especie de sombra alada, que con
absoluta seguridad no era un pájaro, y además era muy grande, nos pasó rozando el parabrisas del coche. De hecho hasta pudimos escuchar el sonido
cuando rozó el cristal”, recuerda Carmen. La sombra continuó en dirección a un
muro pegado a la carretera y cuando llegó a las proximidades de un árbol que
estaba junto a él, desapareció. “En ese momento fue más el susto de pensar que
pudimos haber tenido un accidente grave que el susto que podíamos llevarnos por
lo que acabábamos de ver. Era como si durante unos segundos no fuésemos
conscientes de lo que había ocurrido”, recuerda Carmen. La pareja continuó el
camino a casa, todavía con el susto en el cuerpo, hablando sobre lo que acababan
de ver, llegando a la conclusión “de que aquello que habíamos visto no era
normal”. Al llegar a su casa, Carmen y su marido llegaron a una clara
conclusión: “Al llegar a casa sonó el teléfono. Era mi tía que me avisaba de
que mi abuela acababa de fallecer a los pocos minutos de habernos marchado
nosotros. A partir de entonces tanto mi marido como yo tenemos muy claro que
ambos fenómenos tenían alguna relación”.
La sombra que vieron Carmen y su marido
tenía alas, pero ambos estaban convencidos de que no era un pájaro. Sin
embargo, en muchas ocasiones la presencia de algunas aves voladoras suelen ser
presagio de una muerte cercana en las creencias populares. De entre todos,
quizá los cuervos son los que más se relacionan, donde su presencia inusual
anuncia una muerte en la mitología de muchos pueblos y países. Otras veces es
la actitud de los pájaros la que se interpreta como un mal presagio. Digna
Fernández vivía en el centro de la localidad de Porriño, en la provincia de
Pontevedra. Como tantas otras veces había terminado de hablar con su hijo que
trabajaba en una gasolinera de Madrid. Durante la conversación, Digna sintió
una rara sensación, como si algo no estuviera bien. Poco después de finalizar
la conversación, la mujer vio como unos pájaros se estrellaban contra su
ventana sin ninguna explicación. “Supe que era mi hijo”, aseguró Digna. El
joven había muerto en un incendio poco después de hablar con su madre, y para
ella la actitud de estas aves fue el detonante de una premonición.
No sólo las aves son interpretadas como
agoreras de muertes próximas, sino los aullidos de los perros o los “perros
fantasma”, que en el Reino Unido su presencia es indicativa de una muerte
cercana, hasta el punto de que determinadas familias tienen tradiciones
particulares en relación con estos animales.
¿Está nuestra muerte predeterminada? ¿Nos
despedimos de nuestros seres queridos antes de morir? ¿Son estas experiencias
una prueba de la existencia de vida más allá de la muerte? Alcanzar respuestas
a estas preguntas es –al menos por el momento- una cuestión de paciencia.
Puedes ver el reportaje de "MILENIO" (TVG) sobre este asunto:
martes
La Ouija resuelve un crimen
El vaso se dirigió
primero hacia la letra R. Luego marcó la O, la S y, finalmente, la A. Con el
nombre de Rosa se identificaba, en una sesión de ouija, una mujer fallecida
que, a principios de enero de 1994,
acaparaba las portadas de todos los periódicos gallegos. Su cadáver fue hallado,
con claros signos de violencia y rodeado de velas, en una zona poco frecuentada
del monte Avenceñas, en el municipio pontevedrés de A Estrada. Por el interés
social que despertaba -y porque la Guardia Civil no conseguía identificar a la
víctima- una experta en esoterismo, la pontevedresa Mercedes López Martínez, acompañada
por otras tres personas, decidió realizar una sesión de contacto con el fin de
invocar a la joven asesinada. Y el nombre de la víctima no fue la única
información que aportó el tablero.
Crimen
“satánico”
“Sangriento ritual
satánico” fue uno de los titulares que emplearon los rotativos gallegos para
referirse al hallazgo del cadáver de una joven en el inhóspito paraje, ya que
esa fue una de las hipótesis barajadas por la Guardia Civil sobre el móvil del
crimen. Y es que el cuerpo sin vida fue encontrado a primera hora de la tarde
del 6 de enero por unos cazadores que frecuentaban este monte despoblado. El
cadáver tenía dos cirios rojos a ambos lados, de los que se utilizan para
honrar a los difuntos. Estaba boca arriba, tenía las manos cruzadas sobre el
vientre y los pies descalzos. Conservaba su ropa y las joyas, no había signos
de violación ni de robo, lo que alimentaba aun más la sospecha de que se podría
tratar de un crimen ritual.
Sin embargo, la
autopsia, practicada en el Hospital Provincial de la capital pontevedresa,
determinó –entre otras cosas- que la muerte se produjo por tres disparos del
calibre 22, uno en la sien y otros dos en el cuello.
Las huellas dactilares
no permitieron la identificación del cadáver, por lo que la Guardia Civil
difundió fotografías de la joven asesinada, con el fin de que conseguir pistas
sobre su identidad.
Los
detalles del crimen
“Nos pusimos en contacto
con ella con la ouija y nos dijo, además del nombre, que no había sido un
ritual sino que habían puesto las velas para despistar. Aseguró que la habían
matado en otro lugar y que la habían llevado allí con un caballo. También nos
explicó que tenía una hija y que quería ser enterrada en Portugal. A través del
tablero nos dio una serie de números que correspondían al teléfono de un club
de alterne del país vecino”, explicó Mercedes sobre la sesión de contacto que
realizó pocas horas después de que se conociese la noticia del crimen.
Uno de los que
participaron en la sesión de ouija trabajaba en aquel entonces en el periódico
local Diario de Pontevedra y comentó al periodista encargado de elaborar la
información algunos de los datos surgidos del presunto contacto con la joven
asesinada. El reportero consultó con las fuerzas de seguridad los datos
aportados por la sesión de ouija, aunque en aquel entonces la Guardia Civil
carecía de información sobre la identidad de la fallecida y no pudo
confirmarlos.
La sorpresa llegó pocos días
después cuando, después del hallazgo del cuerpo, los agentes detuvieron a dos
personas en Navarra como los supuestos autores del crimen de A Estrada.
Asimismo, tuvieron conocimiento de la identidad de la mujer asesinada. No había
podido ser identificada antes porque se trataba de una ciudadana portuguesa,
natural de Braga, que se llamaba Rosalía Gonçalves da Maria.
“Es mucha coincidencia
que la ouija dijese Rosa y se llamaba Rosalía. Podía ser un diminutivo. Podía
haber dicho cualquier otro nombre, pero acertó”, recuerda el reportero que
elaboró en aquel entonces la información para Diario de Pontevedra. Pero las
similitudes no acababan ahí.
La investigación de la
Guardia Civil determinó que uno de los autores del crimen conocía muy bien la
zona, ya que residía en el vecino municipio de Campo Lameiro y se dedicaba a la
cría de caballos, con el que habría trasladado presuntamente el cuerpo a este
lugar apartado.
El otro detenido, vecino
de la localidad lusa de Valença de Minho (situada en la frontera con Galicia),
habría conocido a la víctima en un prostíbulo de la localidad portuguesa, ya
que Rosalía Gonçalves trabajaba en el club Sasarico, en las inmediaciones de
Valença. lLa numeración telefónica aportada por la ouija coincidía.
Además, la
identificación de la víctima permitió saber que tenía una hija en el país
vecino, hecho que se sospechaba desde que se le practicó la autopsia por una
marca que tenía en el vientre, producto de una cesárea.
Las detenciones
practicadas por las fuerzas de seguridad permitieron esclarecer también otros
detalles del asesinato. Así, los dos arrestados y la víctima formaban una banda
que se dedicaba a asaltar gasolineras y entidades bancarias, que habrían
cometido varios atracos en localidades del norte de la provincia de Pontevedra.
En cuanto al móvil del crimen, los autores confesaron que habrían matado a Rosalía
Gonçalves ante el temor que los delatara, ya que la sorprendieron hablando por
teléfono de forma sospechosa. Así se confirmaba también la información surgida
de la sesión de ouija, en la que el presunto espíritu de la fallecida negaba
que fuese un ritual.
“Tiempo después, nos
comunicamos otra vez con ella. Nos dijo que estaba en paz, un adiós y nos dio
las gracias”, aseguró Mercedes. “Nunca más volví a hacer una ouija, me da mucho
respeto”, añadió.
Puedes escuchar a la protagonista de esta historia en el programa que hicimos en "Protagonistas de lo Insólito":
Puedes ver en este enlace el reportaje que hemos hecho para Televisión de Galicia:
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